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Andalucía, Spain
Me encanta leer y un día pensé ¿porque no? ahora escribo y no me arrepiento.Estoy cada vez más cerca de cumplir mi sueño, pasito a pasito, lo conseguiré.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Oneshoot

Hola amig@s
Ya somos CASI 50!!!
Solo uno mas para la sorpresa y en que consistirá esa sorpresa os preguntareis pues buen aquí os adelanto la 1ª parte que es este oneshoot que hice para un concurso de un blog y como me gustó pues aquí esta :) Luego hay otras 2 cosillas más y una va a ser un super capitulo y la otra... ¡¡ya se verá!!Sin más dilación señoras y señores.... algo






El frío arañó mi cara al abrir la puerta de mi casa. Mis gruesas ropas no eran capaces de protegerme del inminente diciembre de Noruega. Paseando por la calle me di cuenta de que los adornos navideños poblaban ya puesto y tiendas a ambos lados de la calle. Llegué a mi cafetería preferida con los dedos encogidos por el acuciante frío. Me dirigí a mi lugar por excelencia ganado a base de tardes leyendo apoyada en esa ventana.

Mi escondite apenas tenía una pequeña mesa de café pero un ventanuco, ahora empañado por el frío, que daba un toque especial a mi espacio personal. Me senté y pedí una taza de chocolate caliente e irremediablemente mi vista se topó con el parque de en frente. Niños pequeños, hijos del viento, rogaban a sus madres por unos minutos más en ese paraíso helado acolchado por un manto de esponjosa nieve.
Empecé a recordar mi niñez y el  calor de la chimenea y el olor a pipa de mi padre inundó mi mente trayendo consigo recuerdos de este parque. Los columpios eran mi lugar favorito al igual que lo seguía siendo ahora, muchas tardes y miles de horas en uno de ellos pase sentada. Ya no tan niña seguía visitándolo, sobre todo cuando el mal de amores inundaba mi alma. Un día hacía tanto frío que mis lágrimas a punto estaban de ser congeladas. La ventisca no daba tregua a mi pequeño pueblo y entonces, entre tanta nieve, lo vi. Y luego lo conocí.

Recuerdo ese momento como si hubiera ocurrido esa misma mañana. Su fragante colonia y su sonrisa pícara me robaron el aliento durante unos eternos segundos. Se acercó a mí y con su pulgar robó la tristeza a mi cara borrándome las lágrimas. Se sentó a mi lado y empezó a hablarme contó que se había mudado hacía apenas un par de días por la añoranza de su padre a su tierra natal. Su madre era una puertorriqueña y descubrí que su pelo y sus ojos como el carbón provenían de ese caluroso lugar, pero su tez pálida como la leche al igual que la mía aunque con diminutas pecas, delataba que su padre provenía de un país eternamente blanco.

Nos conocimos un poco más y me encontré con que aquel chico era un fan de las motos y el con que yo era una fanática de los libros. Una tarde tras otra nos veíamos en el mismo parque, en el mismo columpio. Se convirtió en una rutina charlar hasta que oscurecía.

Volvía la realidad y me encontré con mi chocolate humeante esperando a que alguien lo tomara, Vicky, mi mejor amiga y camarera en este fantástico lugar, estaba acostumbrada a que me quedara absorta en mi mundo y sabía que era mejor no molestar.

Volví a mi pasado con su imagen en  mi cabeza, aun hoy no dejaba espacio para nada más en mi cabeza. Una sonrisa cruza mi cara cuando recuerdo la época en la que empecé a sentir unos extraños sentimientos en lo más profundo e mi alma, estaba enamorada. Claro está yo por aquel entonces no lo sabía hasta que se lo conté a mi fiel amiga y ella confirmó una remota hipótesis pero absurdamente verdadera. Había caído en las garras del sentimiento más bonito y doloroso, el amor.
Le dije su edad y nombre, dirección y clase .Le conté mis temores al rechazo, pero ella dijo que eran infundados. Unas semanas tardó en descubrir quién era el dueño de mi sueño y, cuando lo hizo no dijo nada más que me alejara de él. Decían las malas lenguas que era un chico temerario y valiente, audaz e inteligente pero sobre todo, hermoso.

Lo intenté, lo juro que lo intenté. Pero alejarme de él me fue imposible no se si era porque yo realmente quería o porque él era tan testarudo que no quería dejarme escapar. Un día después de clase me montó en su moto y me llevó al mirador de Preikestolen donde me hizo las esperadas pero temidas preguntas.

-¿Por qué huyes de mi? ¿Acaso ya no somos amigos? ¿Por qué?-me preguntó dolido y a la vez enfadado

-Dicen que no eres bueno para mí….

-¿Desde cuándo te importa lo que piense la gente?

-No es que me importe, pero dicen que no me convienes-dije con la mirada baja. Sabía que si  miraba sus oscuros ojos caería de nuevo y mis esfuerzos de nada habrían servido.

-¿Ya no me quieres?-dijo en un susurro con la voz rota

Esa declaración en un momento tan inoportuno me sorprendió. Me quede sin palabras. ¿Acaso era cierto, el me amaba? Después de mucho cavilar no encontré respuesta a su gran pregunta. Mis labios se sellaban cada vez con más fuerza a la vez que sus ojos perdían su brillo característico.

-Juro por dios que si no me respondes ahora mismo, salto al vacío

No podría vivir sin él. ¿Quién secaría mis lágrimas? ¿Quién me haría reír? ¿Quién sostendría mi mundo? Nadie, porque sabía que él era único. Un vacío en mi cuerpo se empezó a formar en mi interior tragándose a grandes bocado mi corazón cuando el cogió impulso para lanzarse.

3 pasos. Si no lo detenía se tiraría

2 pasos.Imposible que sobreviva

1 paso…

-¡¡ESPERA!!- mi voz retumbó en todo el valle haciendo que detuviese su carrera. Sabía que no se iba a acercar asique a pequeños pasos de tortuga avanzaba hacia el intentando buscar respuesta a su pregunta. Mis rodillas flaqueaban a cada paso que daba. Mi cabeza daba vueltas sin parar buscando algo que yo ya sabía.

-¿Me amas?-volvió a preguntar impaciente y acelerado por el momento aun que inseguro por mi respuesta

-Con locura-dije en un murmullo

Pero bastó, el lo oyó. Se acercó a mí y me abrazó y me besó. Por primera vez me sentía en casa, a salvo, segura.

Hacía de ya de eso 3 años y hoy a mis 22 aún lo seguía queriendo como el primer día. Pero también el dolor era igual o más intenso.

Unos meses después del comienzo de nuestra relación tuvo que irse a Estado Unidos. Su padre había enfermado y allí había posibilidad de su supervivencia. Dejo de lado sus estudios, a sus amigos e incluso a mí aunque no quisiera. Después del fallecimiento de su padre estaba solo. No había nadie más para él, excepto yo. Derrumbado apenas tenía ganas de vivir y apenas en 3 líneas de una postal me explicaba que se encontraba bien cada mes. Hacía ya 6 mese que no tenía noticias suyas pero sabía que estaba bien. Lo único que me mantenía viva era su promesa: volveré, no sé cuándo ni cómo. Pero te aseguro que lo aré.

Unos cálidos brazos rodearon mi cintura. Su fragancia me envolvió. Me sentía en casa. Ambos mirábamos hacia el parque, donde todo comenzó. Por fin habló

-He vuelto

Con esas palabras me hizo la mujer más feliz del mundo. Había vuelto y esta vez era apara quedarse. Nos queríamos como años antes yo había dicho: con locura, volcándonos completamente en ese amo y el paso de los años no había hecho más que avivar la llama. Él lo sabía. Yo lo sabía. Las palabras sobraban

 Por si te interesa este es el mirador


1 comentario:

  1. Premio en mi blog:
    http://ahoraqueteconocinuncamesepararedeti.blogspot.com/2011/11/premiooos.html
    Un beso! ^.^

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